Juan Guerrero Cabezas tuvo el honor de ser el primer galardonado.
Juan Guerrero exhibe el documento que le otorga el
preciado galardón de Gallardero sin Fronteras
En un emotivo acto celebrado en la Terraza Carmona, de
Vera, la Asociación Cultural para el Progreso de Los Gallardos (Acuproga)
ha hecho entrega del galardón “Gallardero sin Fronteras”,
en su edición de 2.004, con cuya distinción este colectivo
cultural pretende cada año hacer un reconocimiento público
a un gallardero de la emigración que conjugue en sí la doble
vertiente de integración en su tierra de acogida, conservando al
mismo tiempo el cariño hacia su pueblo de nacimiento.
El galardonado ha sido Juan Guerrero Cabezas, policía nacional con destino
en Alcázar de San Juan, quien no pudo evitar la emoción al recibir
el diploma de manos del Presidente de Acuproga, Emilio Ruiz. Hoy es uno de los
días más grandes de mi vida -dijo- y no tengo palabras suficientes
para agradecer a la gente de mi pueblo, a mi gente, el cariño que siempre
me manifiesta. Entre abrazos y felicitaciones de los asistentes, tuvo palabras
de recuerdo para sus padres y para su esposa, Vicenta Torres, también
muy emocionada: En treinta y un años de convivencia, hemos sabido compartir
el cariño por su pueblo, Miguel Esteban, con el cariño por el mío,
Los Gallardos.
Juan Guerrero tuvo también palabras de agradecimiento para los organizadores
del acto, la Asociación Cultural Acuproga, y para la revista La Cimbra:
Os voy a hacer una pequeña confesión -dijo-: muchas noches de servicio
en Comisaría, me llevo la colección de la revista y la releo de
cabo a rabo, me sumerjo en los recuerdos de mi pueblo y de mi gente, y el tiempo
se me pasa volando.
En el acto también intervinieron varios de los asistentes, primeramente
para felicitar al homenajeado, y también para glosar este tipo de celebraciones.
El primero en tomar la palabra fue Pedro Haro Molina: Tenemos que reivindicar
ser gallardero, sentirnos orgullosos de ser de nuestro pueblo. Antonio Torres
se detuvo de forma especial en el significado de este tipo de actos: Participar
en un acto así es lo más importante que le puede pasar a uno durante
muchos días, pues significa reencontrarnos con nuestros amigos y nuestros
paisanos, de quienes tenemos que sentirnos orgullosos; cuando un gallardero triunfa
en la vida, yo me siento orgulloso de ello de ser su paisano. Miguel Sánchez
Bujaldón lamentó no poder haber asistido al acto del año
pasado, pero prometo que nunca más voy a dejar de participar en esta cita.
Joaquín Santiago destacó la gran acogida que los gallarderos dispensan
a todos los que, como él, llegan procedentes de otros pueblos. Juan Pérez
Ridao, gallardero emigrante en Cataluña, fue muy expresivo: Os puedo decir
que hoy es un día de felicidad para mí, y en ningún sitio
me encuentro más a gusto que con vosotros. Marisol Alarcón puso
la nota más emotiva: Hay un gallardero que no está con nosotros
físicamente, pero que nos acompañará durante mucho tiempo,
y pido un recuerdo para él. Se refería a Diego Alarcón Castaño,
ya fallecido, a quien se dedicó un largo aplauso.
Después de cuatro horas en Terraza Carmona, parte de los asistentes se
dirigieron al bar Crespo donde continuaron hasta las diez de la noche, completando
así una jornada de sabor gallardero que el año próximo se
repetirá una vez más.
Mientras Ginés Carmona estaba en el más mínimo
detalle para que no faltara nada, Antonio Torres dirige unas
palabras a los asistentes. |
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Vista de la gala |