Antonio Torres Flores

Un reencuentro histórico para dos seres humanos se produjo el sábado 27 de noviembre de 2.004 en Los Gallardos. Casi setenta y un años después del primer encuentro lograron verse y conversar ampliamente la vecina de nuestro pueblo Dolores Flores Simón (Los Gallardos, 1.913) y el abogado, periodista y escritor José Acosta Montoro (Suflí, 1.930). Acosta es sobrino del sacerdote Federico Acosta Marín, que ejerció durante la República y el inicio de la Guerra Civil en Los Gallardos, y posteriormente en Turre, Mojácar, Sorbas y Albox.

José Acosta visitó a Dolores Flores en su domicilio de Los Gallardos setenta y un años después (Vértice Photo).
 
El reencuentro entre ambos se produjo a instancia del autor de este texto, hijo de Dolores Flores, que conoció la estrecha vinculación de amistad entre las dos familias. Dolores tomaba en brazos a José cuando éste apenas tenía tres años. Era el año 1.933. José recuerda que el primer pueblo que conoció fue Los Gallardos, donde tocaba las campanas de la iglesia, se bañaba en Los Pilares y cogía lechugas de la tierra, que después lavaba en una acequia para comérselas.

En Acosta se produjo la curiosa convergencia de ser sobrino de Juan Gallardo, alcalde republicano de Los Gallardos, y de un sacerdote conservador. Su recuerdo más fantástico de aquellos años es el de una tienda de motos y bicicletas situado en la calle Molino, donde le compraron su primera bicicleta. Dolores Flores puntualiza: Era el taller y tienda de Antonio el Cochero, que estaba casado con Rosa, sobrina del que fuera alcalde de Los Gallardos Sebastián González Baraza. El Cochero procedía de una familia de mineros cuando funcionaban en 1.912 las minas de plomo de El Pinar. No hay que confundir este taller con el de bicicletas de José Antonio Simón, que fue posterior.
El primer estaba en la esquina que ocupa en la actualidad la vivienda de Carmita Gallardo, frente a las casas de Rosa Flores y Juana Gallardo.

Después, Acosta retoma el diálogo: Fui un niño mimado en aquellos años de república, en la guerra civil y en la posguerra, por ser hijo de un hombre ganador en la contienda civil, persona fuerte de la Falange, que tenía tal poder que nombró a Emilio Pérez Manzuco alcalde de Almería; y, mire lo que son las cosas, yo siempre fui un rebelde, con evidente simpatía por la izquierda española. Su padre, hermano del cura Federico Acosta, intervino para que pusieran en libertad al marido de Dolores, Andrés Torres Alonso, prisionero en la batalla del Ebro, en la provincia de Teruel.

Fue un encuentro de recuerdos de dos personas que mantuvieron una amistad que la Guerra Civil y los destinos profesionales rompieron. Y, sin embargo, permanece el respeto y el cariño de la infancia del protagonista, niño privilegiado, y la juventud de Dolores Flores, persona tierna, tolerante, pese a haber sufrido desplantes y que a los 91 años es un prodigio de madurez y modernidad para afrontar todos los aspectos malos y buenos de la vida. Es mi madre.

José Acosta desarrolló su vida profesional en San Sebastián, donde fue Redactor-Jefe del Diario Vasco, director de Hoja del Lunes y editor de varios programas informativos en la segunda cadena de TVE en la capital de Donosita. Fue miembro de la Asociación de la Prensa de España cuando la presidía Luis María Ansón y formaba parte de la misma directiva Celestino Fernández, que fue secretario del Gobierno Civil de Almería en 1.939 y persona encargada de controlar, en aquellas fechas de represión y hambre, los contenidos de la única emisora de radio de la capital, Radio Almería. En la actualidad reside en Suflí, donde ha recopilado y publicado libros sobre Abén Humeya. Este año 2.005 publicará su novela autobiográfica.
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