Mario Guillén Valdivia

En los comienzos del siglo XXI los humanos estamos sometidos a muchas causas y sus efectos por las cuales dejamos de existir, sin haber cometido ninguna falta o error. Voy a citar a continuación varios ejemplos: Las terneras pueden estar locas, algunos pollos de granja no son fiables, las frutas y verduras son fumigadas y abonadas con productos altamente peligrosos, los salmones de piscifactoría pueden ser cancerígenos. Y más: el agua transportada a través de cañerías de plomo puede resultar mortífera, pero si hablamos del aire, mar y ríos contaminados la cosa no parece tener fin, con vertidos de todo tipo de productos químicos procedentes de fábricas y centrales nucleares. El dióxido y monóxido de carbono procedentes de los tubos de escape de toda clase de vehículos, por una mala combustión, atacan a los pulmones muy peligrosamente, y sin embargo usamos el coche para ir de una esquina a otra de una calle con el riesgo para la salud que ello conlleva.

Donde verdaderamente hay una culpabilidad manifiesta es en los millones de personas que han optado por el consumo de tabaco, ya que en este caso no existen causas exteriores, como las comentadas anteriormente. Y no sólo se perjudican ellos, sino también a las personas que están en su entorno y a los que se les llama “fumadores pasivos”.

El tabaco es una droga muy difícil de erradicar si el consumidor no le echa una par de “h…”, y perdonen esta salida de tono. Aspirar este aire tan letal puede producir cánceres muy malignos en las vías respiratorias.

Este humilde artículo sólo pretende que, a la lectura del mismo, los fumadores sean conscientes del peligro que corren, y que recapaciten y reduzcan la dosis hasta su extinción. Verán qué bien se encuentran de salud, ya que respirarán mejor, no se cansarán al subir cerros y sobre todo encontrarán sabor a las comidas, que se pierde con el “fumeteo”.

Nada más, gracias anticipadas a todo el lector que haya tenido la paciencia de leer estas breves palabras y hasta un nuevo contacto con ustedes por medio de esta revista tan deseada por gallarderos presentes y ausentes


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