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En los comienzos del siglo XXI los humanos estamos sometidos
a muchas causas y sus efectos por las cuales dejamos de existir,
sin haber cometido ninguna falta o error. Voy a citar a continuación
varios ejemplos: Las terneras pueden estar locas, algunos pollos
de granja no son fiables, las frutas y verduras son fumigadas y abonadas
con productos altamente peligrosos, los salmones de piscifactoría
pueden ser cancerígenos. Y más: el agua transportada a
través
de cañerías de plomo puede resultar mortífera,
pero si hablamos del aire, mar y ríos contaminados la cosa no
parece tener fin, con vertidos de todo tipo de productos químicos
procedentes de fábricas y centrales nucleares. El dióxido
y monóxido de carbono procedentes de los tubos de escape de toda
clase de vehículos, por una mala combustión, atacan a
los pulmones muy peligrosamente, y sin embargo usamos el coche
para ir de una esquina a otra de una calle con el riesgo para
la salud que
ello conlleva. |
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