Apenas tres años separan estas dos
fotografías, tomadas en un punto del núcleo urbano de
Los Gallardos. Una se tomó en el 10 de marzo de 2.002 y la
otra el 5 de enero de 2.005. El lugar es el mismo pero parecen
dos lugares completamente diferentes.
En esta ocasión el cambio de imagen se ha producido por la constancia
y persistencia del propietario del inmueble, Diego Haro, que tras hacerse una
casa nueva en el cruce de la calle Nueva con la calle Molino no se resignó a
ver un enjambre de cables por la fachada de su vivienda. Ha tenido que reivindicar
su posición ante el ayuntamiento y ante Sevillana, pero al final el resultado
a la vista está.
El tema de los cables aéreos en Los Gallardos es tan preocupante que hay
que dar una solución. Con el soterramiento la imagen del pueblo puede
cambiar por completo. A veces, como en este caso, es necesaria la participación
vecinal. La compañía que nos suministra la electricidad no entiende
de imágenes bellas o imágenes feas y ellos van a lo suyo. Pero
ya es hora de que le cantemos las cuarenta.
Felicitamos a este vecino del pueblo porque con su persistencia ha mejorado la
vista de su propiedad, pero también ha mejorado la vista de un lugar del
pueblo que es de los más transitados. |