Marisol Alarcón


El tío José Martos y la tía Nieves en el año 1.968
 
Ya hace varios años que se fue de entre nosotros, pero aún son muchos los gallarderos que recuerdan con cariño al tío José Martos. Muy joven, el único hermano varón de la familia –eran cuatro hermanas y él- se vio obligado a emigrar a Cuba, donde estaba ya emigrado su padre, quien volvió antes que él. Al poco de llegar, dio riendas sueltas a su iniciativa empresarial y compró tierras de cultivo de tabaco y caña de azúcar, así como varios carros y las vacas necesarias para portar la mercancía a las fábricas. Llegó incluso a comprar un caballo con el que recorría varios pueblos ofreciendo productos textiles.
El joven José Martos vio compensado su esfuerzo con una situación económica holgada, y hacía frecuente envío de dinero a su padre, ya en Los Gallardos, que se encargaba de dar empleo a los ingresos del muchacho. Se dijo entonces que su padre, al partir la herencia, reconoció la aportación de José a la hacienda familiar. Cuando volvió de Cuba su figura se hizo muy popular en Los Gallardos al comprar un coche que dedicó al transporte de personas. Se casó con Nieves Castaño, su compañera inseparable durante toda su vida, con quien tuvo nueve hijos, dos de los cuales murieron de pequeños. Con su esposa montó un comercio de ropa, que tuvo que cerrar por la guerra civil.

Se trasladaron a vivir a Los Martos, donde instalaron una almazara y se dedicaron al cultivo de la tierra.

Hoy son muchos aún los gallarderos que tienen un buen recuerdo del tío José Martos, un hombre pequeño de estatura, pero grande por su inteligencia. Su espíritu emprendedor le dotó de una situación económica holgada, con la que no sólo pudo sacar adelante a su familia, sino que amasó un importante patrimonio familiar.




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