MINAS DE BÉDAR

   

MINAS DE BÉDAR: CONSIDERACIONES GENERALES Y OBJETIVOS.

 

UN PUNTO DE PARTIDA

La actividad minera en Bédar viene de antiguo y no es extraño que haya sido así pues la población está asentada en una región rica en minerales de hierro y plomo, pero no es hasta mediados del siglo XIX con la llegada de la industrialización y el ferrocarril que se inicia en Bédar una explotación a gran escala que afectaría en gran manera a la población de la zona, el impacto medio-ambiental fue considerable. La deforestación fue intensa y las huellas y heridas que dejó la actividad minera que se llevó a cabo todavía son bien visibles aunque la naturaleza se ha encargado de atenuarlas en gran parte.

Desde pequeño he venido observando con curiosidad los extraños restos que poco ha poco han ido difuminándose, recuerdo vivamente una vieja vagoneta oxidada volcada cerca de la carretera que acabó por desaparecer como si no hubiera estado nunca, galerías, rozas, las ruinas de El Pinar, maquinaria extraña en medio de ninguna parte, la extraña construcción sin techo de Tres Amigos, algún casco abollado... y mis preguntas sobre estos vestigios siempre recibían la misma respuesta: "son cosas de las minas" y todo quedaba ahí; pero no es hasta la llegada a mis manos de un ejemplar de un libro extraordinario "Trenes, Cables y Minas de Almería"  que no vuelvo a sentir curiosidad, me parecía imposible que por allí hubieran instalado una línea de ferrocarril y un espectacular cable de aéreo, grandes locomotoras, cargaderos y tolvas enormes... ¿que quedaba de todo eso?

BUSCANDO INFORMACIÓN

Así que me puse a buscar todo el material que pude y de lo que encontré citaré los que más me han ayudado:

En primer lugar el ya citado "Trenes, Cables y Minas de Almería", de José Antonio Gómez García y José Vicente Coves Navarro.  Imprescindible para la correcta comprensión de lo que se conoce como "las viejas minas" en él se describe de una manera muy técnica la línea férrea y cable aéreo  (material, trazados e instalaciones) acompañado de unos dibujos muy didácticos  aprovechando la información técnica que sobre ellas se puede disponer, además aporta de información muy completa sobre nombres de empresas, ramales y nombres de las diferentes minas que las componían. Se echa en falta más datos sobre  la explotación posterior de las minas por parte de la Hierros de Garrucha-Minas de Bédar y la actividad que llevaron a cabo, pero esto no desmerece de ninguna manera el resto.

En la fotografía de la izquierda, el humilde autor de estas páginas en traje de campaña ante la entrada de una galería en Alerta una calurosa tarde de agosto de 2003.

 Me han sido de gran utilidad una serie de artículos  que incluyo en la bibliografía realizados por Juan Grima, Federico Moldenhauer y otro realizado por Mario Guillén Valdivia, Segundo Ramírez Rodríguez y Emilio Ruiz Ruiz. En estos artículos se aporta valiosa información referente a las "viejas minas" y sobretodo se viene a suplir la ausencia de información en lo referente a la actividad de  la Hierros de Garrucha . El último artículo mencionado nos habla de las personas, motivos y la forma en que se llevó a cabo este reinicio de las explotaciones, nos menciona las minas que empezaron a explotarse y, por supuesto nos comenta su decadencia y definitivo cierre; incluye un listado de trabajadores de Los Gallardos que trabajaron en las minas.

Otro libro, de lo más interesante, viene a cubrir el impacto que tuvieron la actividad de "las viejas minas" sobre la población. Hago referencia al "Impacto Minero y Movimientos de la Población en Bédar y Los Gallardos entre los Siglo XVIII y XX; de Francisco Miguel Guerrero Montero".

 

OBJETIVOS

Tras consultar toda estos artículos y libros me planteé una serie de preguntas:

  • A pesar de que se describen e incluso hay fotografías de varias de las construcciones y minas se dan numerosos nombres de minas de los cuales no se menciona más que eso: el nombre. ¿Qué vestigios quedan de toda esta febril actividad minera que se describe?

  • ¿Qué se conoce sobre el funcionamiento de estas minas? Se describe a la perfección la línea de tren que va desde la estación de Tres Amigos hasta Garrucha así como el cable aéreo, también algo sobre el sistema utilizado para el transporte del mineral por parte de Hierros de Garrucha y datos sobre algunos de los ramales secundarios y minas tributarias, como el de Catalina, Mulata o el que transcurre por el barranco de los Lobos. Pero faltan muchos aspectos que tratar todavía, falta por definir muchos aspectos sobre el funcionamiento y características de estos ramales y sobretodo su posterior reutilización de alguno de ellos por parte de Hierros de Garrucha, falta por describir la disposición y funcionamiento interno de las minas (dentro de lo posible) y falta por anotar los mineros que aún se recuerdan y que procedían de Bédar, Serena, Los Pinos, Olivicos... También se echa a faltar algún comentario sobre la vida diaria del minero y cual es el recuerdo que ha dejado en la población actual.

MIS FUENTES: MUCHAS PREGUNTAS Y LARGAS CAMINATAS

Para intentar responder estas preguntas, en la medida de mis modestas posibilidades, decidí dirigirme a las los mismos mineros y trabajadores que quedan y también a quienes recuerden alguna cosa aunque no hubieran trabajado allí. En los agradecimientos hago referencia a todas estas personas que con sus testimonios han hecho posible que pudiera realizar este trabajo. Otra parte importante, sin duda, era realizar una visita a todos esos restos. Para este trabajo de campo conté con la valiosa ayuda de Antonio Imbernón, que conoce como nadie la zona ya que estuvo 17 años trabajando en las minas,  por si fuera poco me proporcionó además una información de lo más completa. Gracias a sus indicaciones (y a las de otros muchos) pude llegar a muchas de las minas de las cuales quedan todavía numerosos vestigios. Muchas son las caminatas que he realizado por Bédar en busca de esas viejas minas, muchas veces sin caminos que seguir y sorteando peligrosos y profundos pozos no señalizados y con el agradable resultado de pies destrozados, piernas arañadas por la maleza, varios dolorosos chichones por culpa de los techos bajos de las minas y la suerte de no haber acabado enterrado en ninguna galería ni en el fondo de ningún profundo pozo alejado de toda zona habitada. Para intentar explicar lo que he visto y como complemento a las fotografías he realizado una serie de "planos" a los que haré referencia constantemente; quiero señalar que estos planos no tienen más objetivo de ayudar a imaginar la disposición de los diferentes elementos sin ninguna otra pretensión y que se han de considerar como lo que son: bocetos garabateados rápidamente sobre el terreno, con la inexactitud que ello conlleva.

En la fotografía superior izquierda podemos ver a Antonio Imbernón señalando con su bastón una de las compuertas de una de las tolvas de Vulcano.

El fruto de todos estos esfuerzos es lo que pueden leer en las diferentes secciones de esta página web, para todos aquellos a quienes les pique la curiosidad o que simplemente quieran realizar una excursión de lo más original...

 

 

Juan Antonio Soler Jódar

26 de septiembre de 2003

 

volver